- No hay un precio único: landing, institucional y tienda online son tres productos distintos.
- Lo que más explica las diferencias de presupuesto es plantilla contra diseño a medida.
- Preguntá siempre si incluye SEO técnico: sin eso la web puede quedar invisible para Google.
- Costos mensuales reales: solo dominio y hosting. Desconfiá de cuotas altas obligatorias.
- La cuenta que importa no es cuánto sale, es cuánto te devuelve por mes.
Es la primera pregunta que nos hacen y la más difícil de responder de una, porque "página web" nombra cosas que no se parecen entre sí. Es como preguntar cuánto sale un vehículo: depende de si hablamos de una bicicleta o de una camioneta.
Nuestra postura: te hacemos la demo de tu web antes de que pongas un peso. Recién ahí hablamos de precio.
Quiero mi demo gratisLo que sí se puede hacer —y es lo que vamos a hacer acá— es explicarte de qué depende el precio, para que cuando pidas presupuestos sepas qué estás comparando y por qué dos números tan distintos pueden ser los dos honestos.
De qué depende realmente el precio
1. La cantidad de páginas y funciones
Una landing page es una sola página con un objetivo. Una web institucional tiene cinco o seis secciones. Una tienda online suma catálogo, carrito, pagos y envíos. Cada escalón agrega trabajo de diseño, desarrollo y prueba. La tienda online es la que más se dispara, porque hay que integrar sistemas de terceros y contemplar todos los casos en los que una compra puede fallar.
2. Plantilla o diseño a medida
Este es el factor que más explica las diferencias. Comprar una plantilla y cambiarle los textos y el logo lleva pocas horas. Diseñar desde cero lleva días. El resultado también es distinto: la plantilla la están usando otros miles de negocios y te obliga a adaptar tu contenido a su estructura, en vez de que la estructura sirva a lo que vos querés comunicar.
3. Quién escribe el contenido
Un costo que casi nunca está en el presupuesto y siempre aparece en el camino. Si los textos los ponés vos, el proyecto sale más barato y se demora lo que tardes en escribirlos —que en la práctica suele ser la razón número uno por la que una web queda meses sin publicarse—. Si los escribe la agencia, sale más y avanza solo.
4. Si incluye SEO técnico
Una web puede estar hermosa y ser invisible para Google. Que sea indexable requiere trabajo concreto: títulos y descripciones únicos, estructura de encabezados correcta, datos estructurados, sitemap, robots.txt, URLs limpias, imágenes optimizadas y velocidad de carga. Preguntá explícitamente si está incluido, porque muchas veces no lo está y es lo que después define si la web te sirve o no.
5. La tecnología
Un sitio hecho con código propio es más liviano y rápido que uno armado con constructores visuales, que arrastran código que tu negocio no usa. La velocidad no es capricho: Google la mide directamente como factor de posicionamiento a través de las Core Web Vitals, y es la principal razón por la que la gente abandona un sitio antes de que abra.
Las cinco preguntas que tenés que hacer antes de contratar
- ¿La web va a ser mía? Tiene que quedar a tu nombre el dominio y tenés que poder llevarte el sitio. Que no te lo secuestren si te vas.
- ¿Incluye SEO técnico? Que te digan específicamente qué. "Sí, está optimizada" no es una respuesta.
- ¿Puedo modificar el contenido? O dependés de ellos —y de que te cobren— cada vez que cambia un precio.
- ¿Qué costos mensuales tiene? Dominio y hosting sí. Cuotas altas y obligatorias solo por estar online, no.
- ¿Puedo verla antes de pagar? Esta es la más importante.
Nuestra postura sobre el último punto: te hacemos la demo de tu página web gratis, con tu logo y tus colores, antes de que pongas un peso. La ves funcionando en tu celular y recién ahí hablamos de precio. Nos parece la única forma justa de vender esto.
El error más caro: mirar solo el precio
Una web de bajo costo que no aparece en Google, tarda cinco segundos en cargar y no tiene un lugar claro para escribirte no es barata: es cara, porque no genera nada. El costo real de una web no es lo que pagaste, es lo que te devuelve por mes.
Si tu sitio te trae dos consultas por mes que se convierten en clientes, ya se pagó. Si no te trae ninguna, cualquier precio fue caro.
Entonces, ¿cuánto deberías gastar?
La forma sana de pensarlo es al revés de como se piensa habitualmente. No arranques por "cuánto quiero gastar", arrancá por cuánto vale un cliente para tu negocio. Si tu ticket promedio es alto y un cliente te deja un margen importante, una web que te traiga tres clientes al año ya justificó la inversión con muchísimo margen. Si vendés productos de ticket bajo, necesitás volumen y probablemente te convenga empezar simple e ir escalando.
Esa cuenta la podés hacer vos en cinco minutos y vale más que cualquier lista de precios.